Hoy empiezo a escribir y seré tan clara como soy y voy a por ellos para intensificar mi situación sentimental, pudiendo conocer seres de interés se los haré saber o de lo contrario moriré en el intento gritando despavorida: ¡¡He perdido mi tiempo y vida en mi acción!!.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Adrianne, Agnés y Yo


Aquella fue la última vez que acudí a esas fiestas, ya que a los pocos días mi Padre me hizo saber de que yo debería casarme con un primo y así afianzar los intereses de los negocios familiares en los cuales era la tradición casarse entre los enlaces de la familia. Yo no pude acatar lo impuesto estrategicamente desde hace siglos y así hacer crecer y perdurar el imperio financiero que entregaba la ventaja de la holgada y privilegiada forma de vivir de nuestra familia. Yo detestaba a ese primo manipulador y estratega que en su esencia es, un ser tan obscuro, egoísta y ambicioso. Dije no, no, no y en la noche escapé del hogar con lo que llevaba puesto y por las calles de París me vi envuelta en la ignorancia de mi primera vez andar sin guarda espalda. Dormí acurrucada entre unos arbustos de un parque público y desperté temprano, ya después llamé al teléfono móvil de mi primo regalón para ver si podía ayudarme en la situación que yo estaba viviendo. Quedamos de juntarnos durante la tarde y después me doy cuenta de las joyas que yo portaba, si esos aros, anillos y collares que mis Padres me habían obsequiado desde pequeña y acudí a una compra venta de joyas en donde les convertí en dinero efectivo. Con mi primo nos juntamos durante la tarde y me llevó a uno de sus departamentos en donde yo pude ocupar en forma confidencial entre él y yo. Con el dinero que obtuve por la venta de mis joyas pude vivir durante un buen tiempo, mientras no poseía empleo. Mi primo regalón venía a visitarme discretamente, pero entre nosotros ya no nos dábamos riendas sueltas en nuestros juegos sexuales, pues él estaba comprometido con otra prima que queremos mucho y nuestra relación quedó sellada en el secreto cómplice de nuestras emociones del pasado.
Pasó el tiempo y empecé a conocer el mundo exterior en la dimensión desconocida por mí durante esos año que formé parte de esa familia de manipuladores financieros. Era libre, libre para ir y venir por doquier, acudía a bares y cafés nocturnos a mi antojo y en uno de ellos conocí a muchos seres bohemios y me dejé llevar por la emoción. Conocí a Adrianne y Agnés dos hermosas jóvenes un poco mayor que yo con las cuales eramos inseparables, íbamos de bar en bar y nos amanecíamos juntas embriagándonos escuchando música o viendo alguna película de interés, bien en su departamento o en el mío, bueno de mi primo, fuimos totalmente felices. Podíamos tener al hombre que quisiéramos a nuestros pies, pues Adrianne con su esbelta figura de 1. 70 m , larga caballera negra hasta sus muslos, los finos rasgos en su rostro, sus ojos verdes claros, más su lozana piel color canela no pasaba desapercibida y para que decir Agnés que era el contraste de Adrianne . Agnes, la bellísima Agnés tan inocente en su coqueto y tierno mirar, con su cabellera rubia que bañaba como una catarata su cuerpo bien tallado, con pechos de mediano tamaño y una cintura digna de envidiar, ah y sus ojos almendrados color café y su rostro que relucía uno labios carnosos carmesí. Yo también hacía mella ante la belleza de Ellas, pero de ello sería de mal gusto hablar. Eramos inseparables y no dejábamos a hombres entrar en nuestro núcleo de amistad, el club de Lilith, sólo les utilizábamos en nuestras fechorías de andar libres en los jolgorios y ganas de farrear durante las noches amarradas en nuestra amistad. Cada una poseía un encanto especial y entre las tres eramos un huracán, una tormenta perfecta cuando nos involucrábamos con las otras personas.
Adrianne, Agnes y yo eramos el trío perfecto unido en la armonía de nuestros caracteres y filosofías de vida con acentuación gnóstica, no dudábamos entre nosotras, sólo había un propósito, una voluntad de cuidarnos entre si y vivir tan intensamente como podíamos hacerlo. Yo ya estaba cercana a cumplir mis 18 años y fue durante una noche de ocio en la cual las tres experimentamos.
Me he alargado bastante en mi narración, creo que el desenlace de esta pequeña historia de Adrianne, Agnés y yo, lo narraré en mi próximo post. Bikiños.
Mon

3 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Siempre es un gusto pasar a leerte.

Un beso

Deseo que tengas unas fiestas navideñas y de un año 2010.. maravillosas con tu familia..

Un abrazo
Saludos fraternos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Pasé a echar un ratito en tu espacio. Siempre un placer pasar por aquí. Feliz día Navidad.

Saludos y un abrazo enorme.

El último samurai bancario dijo...

Hola Mon

Me perdí un poco por las fechas, aunque ya estoy de vuelta para ponerme al día.

Sigo leyendo la continuación

Besos y Feliz Año nuevo.